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Islas Mauricio
Según Mark Twain, Dios creó primero Mauricio y luego el cielo. Es que las Islas Mauricio se pueden describir como un verdadero "paraíso en la tierra”, un lugar que evoca imágenes de playas, mar azul con un hermoso telón de fondo de cordilleras, vegetación exuberante y exóticos lugares de interés turístico.
Flotando pacíficamente en el Océano Índico, a 2000 kilómetros de la costa sureste de África, las Islas Mauricio están formadas por 2 bellas islas volcánicas y montañosas – una grande que da nombre al grupo y una pequeña llamada Rodrigues -, ubicadas en lo que una vez fue un puente terrestre entre Asia y África, el Archipiélago de las Mascareñas.
Para ser una isla en medio de la nada, es un lugar muy cosmopolita. Desde que los primeros extranjeros se establecieron allí, hace unos 400 años, ha acumulado una amplia variedad de gente y culturas procedentes de la India, Europa, África y China.
Si bien es famosa por el azul cobalto del mar, las playas de arena blanca y los hoteles de lujo, además de tomar el sol y nadar, a menudo es difícil decidir qué hacer, entre tantos lugares históricos a visitar, diversidad cultural a conocer, variedad geográfica a explorar y la oferta de actividades casi ilimitadas.
Para alojarnos elegimos La Residence Dilmed, un encantador complejo de amplios apartamentos en Flic en Flac, una de las playas más populares de la isla, muy bien equipados y con una enorme piscina y relajante jacuzzi.
Mauricio es la más desarrollada de las Islas Mascareñas. Los olores, los ruidos y el bullicio de Port Louis, la capital, nunca están muy lejos, mientras que los ocupados mercados de ciudades como Quatre Bornes y Curepipe, o las Gargantas del Río Negro, el Parque Nacional y las selvas vírgenes, se encuentran a poca distancia de la playa.
Port Louis se asienta en las estribaciones de las montañas. La arquitectura de estilo francés, varios interesantes museos, cafés de cara al mar, el gran mercado, hermosas mezquitas y catedrales, y la intrigante pagoda china llena de astrólogos, suman un increíble encanto a esta ciudad.
Quizás la joya de Mauricio sea el agua que la rodea, un caleidoscopio de vida marina. Rodeado de arrecifes de coral, se ha convertido en un admirado lugar de buceo, especialmente alrededor de Flic en Flac, hogar de la famosa cueva-catedral submarina.
Por supuesto, si no quieres mojarte, hay muchos maravillosos paseos y rutas para recorrer en los alrededores de la isla.
Uno de los primeros lugares que visitamos fue el Jardin Botanique de Pamplemousses, conocido por los naturalistas de todo el mundo por sus innumerables especies de plantas indígenas y exóticas, donde también encontramos el Castillo Mon Plaisir, construido en 1735.
Entre los sitios más antiguos de la isla se encuentran las dunas de siete colores de Chamarel, que se cree son el resultado de la erosión de rocas volcánicas. A corta distancia encontramos las hermosas Cascadas Chamarel.
Situado en un magnífico sitio entre Bambous y Tamarin, en el distrito Riviere Noire, el Parque de las Aves Casela alberga alrededor de 140 variedades de aves de todo el mundo. La atracción principal es la Paloma Rosada de Mauricio, una de las aves más raras del mundo.
Diez minutos al sur de Port Louis está el parque natural Domaine Les Pailles, en una extensión de 3000 hectáreas al pie de la Cordillera de Moka. Allí pudimos elegir entre recorrer el parque en un Land-Rover, montando en un carro de caballos o en un tren.
Los estilos culinarios de Mauricio, que pueden atribuirse a su patrimonio, son exquisitos. Allí los sibaritas encuentran una variedad de sabores y aromas heredados de las distintas migraciones a través de su historia, que bien vale la pena probar.
Por último, pero no por ello menos importante, la vida nocturna es atendida por un importante número de restaurantes, bares, cines y discotecas, mientras que los jugadores preferirán el sutil y emocionante ambiente de los casinos de los hoteles.
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